como ordernar traduccionConsejos para clientes 

RECOMENDACIONES DE COMO ORDENAR UN SERVICIO DE TRADUCCIÓN

Para obtener una traducción de calidad, lo primero es saber elegir el traductor. Lo ideal es que un traductor se centre en una combinación de idiomas y que cuente con campos de especialización. A primera vista, traducir puede parecer fácil. Cualquier persona con unos mínimos conocimientos puede aventurarse a hacerlo por su cuenta, aunque en la mayoría de ocasiones el resultado del trabajo resulta en ser poco satisfactorio para el cliente. Saber idiomas no implica traducir bien. Entonces, ¿en qué debemos fijarnos para escoger a un buen traductor? Un buen traductor no solo traduce, también escribe bien. Leyendo algunos de sus textos podrás evaluar fácilmente su capacidad de transmitir un mensaje de forma atractiva, su dominio del lenguaje y su estilo. Incluso, se debe tomar en cuenta como se expresa verbalmente.

El traductor debe tener los conocimientos académicos adecuados y, además, contar con la experiencia necesaria. Además de haberse capacitado para traducir pues las traducciones no son todas iguales. El tipo de traducción dependerá de la clase de documentación que debas presentar, de los requisitos legales de la institución o entidad que la solicite, dominar las diferentes técnicas, dominar el manejo de las diferentes herramientas y programas computacionales, entre muchas otras cosas. Por ello, es importantísimo que el traductor, además de los conocimientos lingüísticos, conozca de los pasos a seguir, como por ejemplo, acerca de la legalización de documentos, si una traducción debe ser jurada y/o certificada a fin de orientarte mejor y no se te presenten futuros inconvenientes.

Nunca está demás decir cuán importante es que un traductor tenga impecable gramática y puntuación. Al igual que un redactor de contenido o un escritor, un traductor no puede tener faltas de ortografía o desconocer las estructuras gramaticales. Con los años, esto se está convirtiendo en algo prescindible en otras áreas, pero un buen traductor no puede desconocer las reglas y la ortografía.

Tú, como cliente, también debes hacer tu parte. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, en primer lugar, saber bien que es lo que necesitas para dejar claras tus instrucciones y necesidades al traductor que elijas. Esto es, comunicarle al traductor de que idioma (idioma de origen) a que idioma (idioma de destino) necesitas la traducción, especificarle al traductor de que especialidad se trata el documento: si es legal, si es financiero, si es médico, etc. De esa manera el traductor podrá decirte si puede realizar el trabajo o no.

Debes también dar un dato exacto del número de páginas o palabras en que consta el documento o enviarle el documento al traductor para que este lo vea. De esa manera el traductor podrá darte un precio más preciso y el tiempo que puede tomarle para terminarlo.

No es aconsejable que el cliente imponga la fecha de entrega, más sí un aproximado de tiempo de cuando lo necesita ¿Por qué? La respuesta es sencilla, el traductor también trabaja en otros proyectos para otros clientes que son tan importantes como tú, además quien va a realizar el trabajo es el traductor y cada persona tiene sus propias capacidades y puede considerarse si puede terminar en horas, en días o incluso en semanas. Tampoco quiero decir con esto que el traductor debe tomar más tiempo del necesario. Sin embargo, este es un punto clave para una negociación formal y llegar a un acuerdo entre ambas partes. Si tú como cliente aceptas o no aceptas, y si el traductor se compromete a ese período de tiempo o no. Como dicho anteriormente, cada traductor tiene sus propias capacidades las cuales van a depender de muchos factores pero, en general, y considerando que la traducción es un trabajo meramente humano, el promedio de traductores puede trabajar un promedio de 2.000 a 2.500 palabras diarias con tranquilidad.

La traducción es fascinante, pero también requiere mucha concentración y esfuerzo mental y visual. Si el traductor ya está física y mentalmente cansado el producto final no será el más óptimo. Por eso, te recomiendo no dejes para última hora un documento que después lo clasifiques como urgente. Tampoco un traductor serio dejará para último momento tu trabajo, un buen traductor debe ser organizado y planificar ya que a veces surgen algunos incidentes que pueden ocasionar un retraso no atribuible al traductor y mucho menos al cliente como sería el caso de falta de energía eléctrica, la computadora presenta un fallo, enfermedad del traductor, entre tantas otras causas.

También es de hace notar que si bien un traductor puede contar con experiencia basta, no solo lingüística sino también en el campo de especialización, es también de aclarar que necesita de tiempo suficiente para poder cumplir con tus exigencias personales: formateo del documento, edición de imágenes, investigación más profunda del tema a fin de utilizar la terminología más correcta. Imagínate que para que una traducción sea precisa un traductor debe saber lo que significan las abreviaciones, es de hacer una investigación para encontrar el significado exacto de lo que se habla. Un ejemplo podría ser: “Según el informe de la ONU….” como puede significar la abreviación para la Organización de las Naciones Unidas, puede también referirse a Ohio Northern University, o incluso referirse a Optical Network Unit; para todo eso, el traductor debe dedicar tiempo extra a fin de encontrar la exactitud de la abreviación utilizada así como darle un poco de estilo a un documento original que esté mal redactado haciendo difícil la comprensión para el lector.

Es importante también que cuando entregues el documento al traductor lo entregues ordenado, es decir compaginado. En ocasiones el traductor puede deducir el orden de las páginas, a veces es difícil saber cuál va primero más si son folios sin numeración y sin texto continuo. También es prudente no hacer cambios en el texto del documento a última hora ya que esto definitivamente hará perder tiempo valiosísimo al traductor y puede, además, generarle confusiones que luego a ti no te gustarán.

Otro punto a destacar es que no se recomienda pedir avances del trabajo. Seguro en este momento estás pensando “pero, ¿por qué? si quiero saber cómo va avanzando/está haciendo su trabajo”. La respuesta a esto es porque si se hace eso, el traductor aún no ha completado el trabajo, aún no lo ha revisado y puedes encontrar muchas inconsistencias en la terminología, porque quizás el traductor aún está realizando su investigación, porque el traductor aún no ha corregido puntuación, ortografía y demás, además de que le estarás generando más presión al traductor. Es mejor trabajar bajo responsabilidad y no bajo presión del tiempo. Y tú, por tu parte, te decepcionarás antes de tiempo.

Te aconsejo también si tu documento precisa de terminología bien especifica (es decir, términos que desees que sean utilizados) que le proporciones un glosario (un listado de términos) al traductor al momento de ordenar el servicio. Con frecuencia clientes se quejan de errores terminológicos cuando en realidad el traductor ha usado sinónimos. Por ejemplo, quizás en tu empresa se refieran al administrador como “director”, “gerente”, o “líder”, esas cuestiones debes hacérselo saber al traductor con anterioridad para que sepa cual término usar con precisión. Por su parte, el traductor, si no está seguro, debe consultarte.

Recuerda que la traducción es como un rompecabezas, romper todo un esquema lingüístico y volverlo a armar todo para que todo encaje y sin que su esencia cambie. Aquí, regreso al punto discutido anteriormente – ordena con tiempo suficiente tu traducción para que el traductor pueda hacer una exhaustiva revisión de la misma. Así también tendrás también tiempo suficiente al serte entregada la traducción de hacer las revisiones necesarias de formateo y percatarte de si las instrucciones que diste al traductor al solicitar el servicio fueron cumplidas. En caso de dudas u observaciones, debes hacerlo saber al traductor, quien a su vez, deberá responder y enmendar sus errores o darte la explicación del porqué utilizó un término que pudo considerar más apropiado en el contexto. La traducción es todo un proceso, no es copia y pega – no es traducción automática de Google – el trabajo del traductor es humano por mucho que se asista de tantas herramientas tecnológicas (CAT tools) y diferentes programas de computación que están disponibles.

Algo muy importante: “¡No hay mayor motivación para un traductor que saber que sus clientes están satisfechos!”

Si tienes alguna duda puedes contactarme en el foro para traductores del cual soy administradora , translators Forum, que ya presentado previanmente en este blog.

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